sábado, marzo 22, 2008

Reflexiones de Semana Santa (I)

Con el esguince de tobillo un tanto "malcurao", aunque penséis que de vacaciones como muchos otros disfrutaréis, yo me hallo en casita, llevando a cabo los menesteres que el himno chiquilicuatresco vocea a los cuatro vientos: Perreando.

Y en medio del perreo, sigo leyendo noticias que muchas son de destacar, pero alguna es digna de mención y subida a un pedestal, por lo aberrante de su contenido y lectura entre líneas.

En el fulgor del ambiente saetero, con la voz de Charlton Heston de fondo, olvidamos el caso de rabiosa actualidad durante la semana pasada sobre Chantal Sébire, la profesora francesa acaecida de un intratable y extraño cáncer que le desfiguraba la cara y le producía gran sufrimiento y dolor físico. Vimos como las autoridades francesas le denegaban su derecho opción a la eutanasia, apareciendo muerta a los 2 días por causas no concluyentes bajo el análisis de la medicatura forense.

Casos de solicitudes de eutanasia hemos visto a lo largo de nuestras vidas. Famoso fue el gallego Ramón Sanpedro, harto de reflejarse como una cabeza postrada en una cama, con una porción cárnica y fisiológicamente activa adosada a ésta. Un caso del que pasados unos años, y/o una generación, apenas recordaremos o abocaremos al olvido de no ser por una película interpretada por un actor de moda.

Haciendo uso de la semana santa, como quien aprovecha un tirón electoral, los teólogos jerarquizados en la rama eclesiástica, y (quién lo diría) legos en varias ramas del saber durante años de estudios seminaristas, arrojan al populacho aún crédulo doctrinas demagogas y falacias para mantener en el redil a los vestigios creeyentes a pies juntillas de la doctrina católica eclesiástica, como ha hecho el arzobispo de Pamplona: "Jesús no tuvo cuidados paliativos pero su muerte fue absolutamente digna". Eso es digno unicamente del hijo de un dios, con el añadido de dos cojones muy gordos.

Que no se confunda mi condición agnóstica-ateísta, con la falta de respeto al creyente y al necio (a ambos). Para considerar plausibles los acontecimientos bíblicos, la condición agnóstica exige pruebas más que fehacientes, y en estas épocas, las encontramos a modo de documentos gráficos en televisión. Así que no me puedo quejar. Ahí está la prueba, así se muestra en la película, tuvo que ser así. Todo creyente de las palabras de celebridades como el citado arzobispo, y por ende de la doctrina áurea que lo rodea, está ampliamente documentada sobre el proceso del via crucis, que para algo nos ponen las películas de tarde tan fieles a la Biblia, y esta, tan fiel a la realidad, a la física y la situación social actual del mundo civilizado (allí donde esté).
Ahora pensará el lector de entrelíneas, que soy de los que opinan que la religión se forjó para controlar al redil popular, para inculcar ética y moral, para apaciguar la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira y la pereza. Pensarán que soy de los que en una conversación con un creyente en toda regla no pasa por la imposición del dogma de fe, ni por la comparativa de que un enfermo terminal, o postrado dependiente en una cama, debe de permanecer impertérrito como el santo Job lo hizo ante las pruebas que su Señor le impuso, sólo porque las sagradas escrituras así lo narran.

Así que supongamos por un momento que, en mi obtusa e incrédula mente, soy capaz de creer todo ello: que las escrituras no son leyendas imaginarias para niños y por extensión, para mentes pueriles de antaño; imaginemos que el hombre aún no ha matado a Dios y que por consiguiente la iglesia no es una institución que cada vez pierde más peso (si le quedase alguno) en su labor de encarrilamiento del rebaño populachesco y subvención populoestatal; supongamos que creo en Dios, "todopoderoso", creador de la tierra, que creo en Jesucristo, su único hijo, nuestro señor, que fue concebido por obra y gracia del espíritu santo...

Suponiendo que creo en todo ello haciendo un acto de fe frente a todas las "evidencias" divinas, y que mi raciocinio no se ha mermado o extinguido por ello, con la poca capacidad de lógica que me quedase en el peor de los casos, aún puedo pensar por mi mismo y argumentarle al señor arzobispo... "si, pero Jesús resucitó al tercer día, y volvió sin un rasguño". Pero eso, amigos y lectores, es un privilegio únicamente destinado al hijo de un dios, y no a los sufridores fieles que bien se ganan el cielo. No creo ver mañana domingo de resurrección a la señorita Sébire.

Así que dejemos de suponer que creo en el milagro de los panes y los peces, cuando en lo que de verdad creo es en la eutanasia, en el aborto, en la unión legal de una pareja homosexual (no confundan con la ceremonia eclesiástica que la iglesia llama matrimonio), en el divorcio, en los anticonceptivos, creo en mi mujer, en mi familia, en mis amigos, creo en la bondad de las personas, creo en mi, creo en la sinceridad, la humildad, el sacrificio, el trabajo, la honradez, la ley, y por encima de todo, creo en la paz. Y para inculcarme todo esto, mis padres no tuvieron que recurrir a Dios, ni a dejar de comer carne en viernes de cuaresma.

5 comentarios:

Bowman dijo...

Genial entrada Alfonso. Suscribo completamente.

Respecto a la eutanasia y la Santa Madre (...que los parió...) Iglesia podría también preguntarles, una vez vistos varios pasos de semana santa, si no es eutanasia activa lo del centurión Longinos atravesando a Cristo con una lanza, tras iluminación divina, para ahorrarle el sufrimiento. Si eso no es eutanasia, que vaje Dios y lo vea.

EVA dijo...

Ey, que hace aquí Bowman??? jajajaa.

Fonsito, lo de los cuidados paliativos es de traca. Pues no se hartaran los curas a Voltarén cuando les duele la espalda...

Que dice aquí el santo que cuando te pille te canea, tu verás. Por cierto, que vamos de boa, no?

Bowman dijo...

Molt bona nit Eva

Hice lo mismo que tú, abrí un blog (el tuyo) y me puse a visitar los enlaces a ver lo que encontraba interesante...

Sara dijo...

Ey Alfonso, totalmente de acuerdo con tus reflexione. Yo siempre he dicho que o se predica con el ejemplo o es mejor callar y sabemos con toda la certeza que dan los vestigios históricos que la iglesia esta harta de hacer lo que prohibe.
Menos procesiones y más sentido común.
Besos.
Sara Álvarez Juderias

P.D: Ya era hora de que esrenara tu blog no????

Fonsito dijo...

Bowman, no esperaba sino un apaleamiento tras la entrada, y me encuentro con una corroboración ideológica. Se agradece. Eres muy bienvenido, y tómate lo que quieras ;-)

Eva, le dices al Roger Moore que tienes por santo, que mucha boquilla caneando, pr luego no levanta la mano xq sabe que le puedo, porque pega como una niña.
Y por cierto, si, vamos de boaaa!!
El mes pasado vinieron A.y E. a casa a cenar y nos dieron la invitación. Qué cosa...!! No se qué ponerme!!!

Sara, qué decir. De quien menos esperaba un comentario. Me halaga que hayas leído algo de las idas de las diarreas mentales que tengo y de vez en cuando hago públicas :-D

Gracias a todos.
Un abrazo!!